martes, 30 de noviembre de 2010

El diario de Greg

A propuesta de Sara, y viendo que el trailer prometía, pudimos ver la película El Diario de Greg, basada en el libro Diary of a Wimpy Kid. Lo cierto es que nos pareció una buena manera de saber cómo es estar en la piel de un niño que pasa de Primaria a Secundaria, porque en este Master estamos siempre pensando (o al menos, en un 80% de los casos) en chavales de 14, 15, 16 años con problemas de autoestima, hormonas y demás, pero olvidamos que también hay alumnos más pequeños que se enfrentan a ellos y a sus cambios. Y a nosotros. 

      Así, podemos recomendaros que la veáis. En realidad, explica el día a día de un niño debilucho (en todos los sentidos) que se enfrenta a su propio futuro. Es verdad que los americanos tienen diferentes y elevados conceptos sobre la valoración personal, el éxito social y demás que se ven muy enfatizados en el filme, pero puede ser aplicable a cualquiera de nuestros alumnos.

     Greg está atento a lo que sucede alrededor, expectante ante su futuro y confuso. Tiene un hermano mayor que le infunde respeto, odio de hermano (ya se sabe cómo es este tipo de odios) y temor. Aún así, salvar el obstáculo de su hermano no es lo peor. Cuando llega al instituto busca sobre todo destacar, tener una página propia en el anuario, tratra de no ser un bicho raro, de crearse una posición social. La búsqueda del éxito, sobre todo, le va a llevar a perder amistades que son importantes para él (su amigo de toda la vida, un poco freak, y la cronista de la revista del colegio)... En el camino vé como otros triunfan (como su colega freak) de un modo inexplicable. Al parecer, hay un código que él no es capaz de descifrar y pierde el norte. 

    Conceptos como la lealtad, la humildad, la supervivencia, la adaptación, el ridículo, se manejan contínuamente desde todos los personajes. Y, aunque no se percibe en la película, se da por entendido que el estar pendiente de tantos frentes también le puede pasar factura a nivel de rendimiento escolar.
     La película es una excelente terapia para tratar de entender porqué un alumno que promete, en un momento dado, puede perderse entre la maraña de sensaciones que vive. Y, como no queremos destriparosla, os invitamos a que la veáis. Desde luego que Greg tenía algo extraordinario que le diferenciaba de los demás, pero como veréis al final, destacará en el anuario por otra razón... No os la perdáis. Ahí va un adelanto.










lunes, 22 de noviembre de 2010

Comentario de la película: Sweet sixteen


La película Sweet Sixteen trata de la historia de un adolescente británico que está a punto de cumplir dieciséis años con una situación familiar bastante  desestructurada y dura. Liam, el chico, espera ansioso la salida de su madre de la cárcel para comenzar una vida nueva con ella y su hermana mayor. Éste pretende alejar a su madre de la pésima situación vital que la rodea fuera de la cárcel junto a su malvado novio Stan y su mezquino abuelo, por lo que comienza a trapichear con heroína para conseguir dinero y poco a poco va introduciéndose en el mundo de la venta de esta droga.

La calidad de la película nos ha parecido muy buena en cuanto al guión, la fotografía, los actores... y en particular la excelente actuación de Martin Compston (Liam, el protagonista). El actor encarna muy bien el papel y consigue, a pesar de ser un chico problemático metido en asuntos turbios de tráfico de drogas, gustarle al espectador, sobre todo porque el fin que persigue es bondadoso: sacar adelante a su familia.

Liam es un chico valiente y decidido que encuentra en la venta de droga un camino fácil de conseguir dinero. Creo que esta es una realidad bastante común también en muchos barrios de aquí, de España. Muchos adolescentes ven en la venta de drogas un camino fácil de conseguir dinero y se dedican a ello. A menudo, estos chavales no son aún maduros para ver los riesgos que conlleva esta vida: no sólo el riesgo de ser penalizado por la justicia, sino también el riesgo de tener relación con criminales, en ocasiones a gran escala, como es el caso de Liam.