¿Cuál es el papel de la escuela en la construcción de la identidad vocacional en la adolescencia?
¿Qué papel juega el docente?
En este texto se plantean cuestiones importantes y complejas ante las que muchos de los adolescentes se encuentran a la hora de elegir una carrera como por ejemplo: ¿vocación o seguridad laboral?
El autor recomienda que antes de elegir, alumnos y padres se informen para tomar una buena decisión, tanto de en qué consisten esos estudios, como de la demanda laboral que tienen. A la hora de elegir, el estudiante debe tener en cuenta sus intereses junto con sus aptitudes y la demanda de la sociedad y el mercado de profesionales de esa materia.
Sin embargo, el entrevistado reconoce que si la vocación es realmente grande, el la daría prioridad sobre la salida laboral. Respecto a esto, creo que si la posibilidad de encontrar una salida laboral fuera muy improbable a pesar de que me encantara esa materia, estudiaría algo que me asegurara, al menos con más posibilidades, un puesto de trabajo en el futuro. Luego, trataría de no perder el contacto con esa materia, aunque ya no con ambiciones profesionales sino por simple vocación.
El entrevistado destaca un hecho que está bastante presente a la hora de elegir una carrera. A menudo, los adolescentes no tienen ninguna preferencia clara o “les gusta todo”. El hecho de que haya tanta diversidad de ramas universitarias, hace que muchos alumnos estén indecisos a la hora de elegir el que más les conviene o el que más les gusta.
Creo, al igual que el entrevistado, que aquí sería importante que desde los centros se desempeñe una labor de orientación hacia estos “alumnos confusos”. En el colegio que estudié yo, en cuarto de la ESO, realizamos unos tests para conocer nuestras aptitudes y preferencias vocacionales. Luego, el orientador comentaba con cada alumno, y también con sus padres el resultado del test, a modo de orientación y consejo sobre lo que podría estudiar más favorablemente conforme a sus gustos, pero también conforme a sus aptitudes y a la demanda de ese tipo de profesionales en la sociedad.
Después, ya en segundo de Bachillerato, hacíamos como una excursión a las universidades, donde nos explicaban un poco el funcionamiento de la universidad y en que consistían, en rasgos generales, las diferentes carreras en las que estábamos interesados. Aquí es importante también algo que comenta el entrevistado que es, asesorar al alumno sobre dónde estudiar lo que valla a estudiar.
Esto me parece también de gran utilidad, para evitar numerosos casos como los tantos que se repiten en los que el alumno empieza una carrera que resulta no ser lo que esperaba y acaba abandonándola.
Me parece importante la observación que hace el autor de que “la universidad puede no ser para todos, pero el hecho de estudiar sí”, y la exposición de otras opciones de formación tan válidas, o incluso más a la hora de conseguir un empleo, como la Formación Profesional.
En definitiva, creo que desde los centros se debe orientar al alumno y explicarle qué posibilidades tiene al acabar sus estudios en el instituto, de cara a la situación de la sociedad de su momento. Considero que esto debería ser tarea, tanto de los orientadores y psicopedagogos del colegio, como del tutor de cada grupo. La organización de tutorías grupales respecto al ámbito vocacional y los proyectos de futuro de los alumnos pueden resultar de gran ayuda, sobre todo para aclarar las dudas a los que tengan menos claro aún a lo que se quieren dedicar. Para esto es necesario que los tutores estén suficientemente actualizados y al día sobre la realidad laboral del momento.